Bien es cierto que nuestro México está sufriendo reformas políticas, las cuales deberían acercarnos a una madurez plena en este aspecto. Pero me pregunto ¿Qué sucede cuando pasamos de la realidad a lo absurdo? ¿De lo perceptible a lo ilusorio? ¿De la trascendencia a la caricatura? ¿Nos beneficia, como pueblo, en algo? ¿Podremos sacar algún provecho viviendo una ficción, una fantasía? Mi comentario es por lo siguiente.
Hoy, 20 de noviembre del 2006, el señor Andrés M. López O. tomó protesta como presidente legítimo ante su gabinete y miles de simpatizantes. Obviamente, el Sr. no pudo rendir la protesta que establece el artículo 87 de nuestra constitución, puesto que es exclusivo del Presidente al iniciar su cargo:
Artículo 87.- El Presidente, al tomar posesión de su cargo, prestará ante el Congreso de la Unión o ante la Comisión Permanente, en los recesos de aquél, la siguiente protesta: “Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo del Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si así no lo hiciere, que la Nación me lo demande”.
Por eso es que el Sr. tuvo que hacer alusión a su presidencia legítima, en lugar de a la Presidencia de la República. López tampoco pudo usar la Banda Presidencial, ya que el artículo 34 de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales establece que:
Artículo 34.- La Banda Presidencial constituye una forma de presentación de la Bandera Nacional y es emblema del Poder Ejecutivo Federal, por lo que sólo podrá ser portada por el Presidente de la República, y tendrá los colores de la Bandera Nacional en franjas de igual anchura colocadas longitudinalmente, correspondiendo el color de verde a la franja superior. Llevará el Escudo Nacional sobre los tres colores, bordado en hilo dorado, a la altura del pecho del portador, y los extremos de la banda rematarán con un fleco dorado.
Está de más decir, que el Sr. López no utilizó el Escudo Nacional, sino que se atrevió a portar el águila juarista. ¿Qué pensará el Benemérito de Las Américas de esto?
Entonces, ¿En qué consiste ser presidente legítimo? Desde mi humilde punto de vista, creo que el Sr. Andrés López podría haber hecho algún cambio en la política mexicana sin que su trayectoria se viera afectada una vez más, en esta ocasión por una faceta de telenovela. Ahora lo dudo mucho.