Las muertas
Arcángela Baladro es propietaria del burdel, casa de cita, o como el lector quiera llamarle a este tipo de lugares, Calle del Molino. Tan bien le va en sus asuntos que tiene que buscar ayuda para la administración de uno nuevo, el México Lindo y no puede pensar en nadie más que en alguna de sus hermanas. Una de ellas, la puritana y moralista, no acepta, pero si Serafina.
El negocio va viento en popa, tanto que las Baladro tienen como clientes leales a diputados, presidentes municipales, jefes de policia y abogados, entre otros muchos personajes de alto rango. Tan fructuosa es la empresa, que se ven obligadas a abrir otro lugar porque con los que tienen no se dan abasto, el Casino del Danzón.
Es en este tiempo cuando las cosas comienzan a venirse en picada. Las leyes cambian y la prostitución es prohibida. Su abogado, en quien tienen mucha confianza, nada puede hacer para impedir que los locales sean clausurados. Dada esta situación, tienen que vender algunas de sus empleadas y poco a poco las cosas empiezan a empeorar, tanto así, que las pocas empleadas que conservan comienzan a morirse.
Las muertas es una novela que contiene el humor característico de Ibargüengoitia, comenzando por los nombres de los personajes como el capitán Bedoya y las ya mencionadas Serafina y Arcángela, los nombres de las locaciones, Pedrones, San Pedro de los Corrientes y Concepción de Ruiz y las innumerables aventuras de los primeros en los segundos que sin lugar a duda arrancará al lector varias sonrisas.

Las muertas, 1977
Jorge Ibargüengotia (1928 – 1983, escritor mexicano)