El faraon de Texcoco
Corría en México la década de 1930 cuando un nuevo matador levantaba a niveles insospechados la audiencia en las corridas de toros. Su nombre era Silverio Pérez. A Silverio se le atribuyen pases mágicos en la tauromaquia, así como una tranquilidad y templanza que lo llegaron a consagrar como uno de los más grandes matadores de todos los tiempos.
La corrida que lo convierte en leyenda la protagonizó matando al toro “Tanquito”, donde todavía se puede observar gracias a la magia de la televisión como Silverio es sacado a hombros de la plaza entre vivas y porras, y cargado durante varias cuadras.
Tanto fue el éxito de Silverio que el “flaco de oro”, Agustín Lara, le compuso su propia canción, que fue popularizada por Javier Solís.