La guerrilla en el norte de México

Ampas de la Sierra de Álamos

Las Amapas (Sierra de Álamos) florecen de invierno a primavera

La última vez que estuve en casa encontré un libro que estaba dedicado a mi padre (QEPD) por la madre del autor. Él me dijo que ahí citaban a mi abuelo Manuel, pues fue socio de la familia Saénz (una de las víctimas de la guerilla), pero también a mi tío Francisco y dos de sus hijos, Paúl y Blanca, quienes fueron entrevistado por pertenecer a la familia Enríquez Rosas (de la cual, las otras víctimas mortales, formaban parte) y haber presenciado algunos de los hechos que a continuación traigo a colación.

En el 2007 Ignacio Lagarda Lagarda, -Ingeniero Geólogo e historiador- que vivió su infancia en San Bernardo, Álamos, Sonora, publicó el libro “El color de las Amapas: Crónica de la guerrilla en la Sierra de Sonora”, donde cuenta el secuestro de tres personas prominentes así como el nacimiento y caída de la guerrilla en la zona.

Lagarda, inicia el libro con el reconocimiento de una deuda con su curiosidad por saber y ahondar en los sucesos que habían sido parte de sus recuerdos infantiles.

A pesar de que los protagonistas fueran vecinos y amigos de su familia, los sucesos no fueron ni aislados ni realizados fortuitamente, sino que pertenecieron a un momento histórico muy importante de gran tensión política y económica que fue el marco idóneo de las acciones tanto de la guerrilla mexicana, el campo y el gobierno.

Tiempos de gran tensión para las comunidades, especialmente en la sierra sonorense, que fueron escenarios de las actividades del grupo armado revolucionario autonombrado Liga Comunista 23 de Septiembre quienes pretendían instaurar un estado comunista a través del desequilibrio del estado y la desaparición de aquellos que llamaban terratenientes y culpables del despojo, dos siglos atrás, de tierras de la comunidad indígena de Guarijíos.

Las víctimas que aparecen -en lo que por momentos se antoja un ensayo político comunista- fueron don Gilberto Saénz, quien fue secuestrado ante todo el pueblo -entre ellos, niños- y alejado de su familia durante casi tres semanas; y las otras dos víctimas relacionadas directamente a este suceso y que corrieron peor suerte fueron don Agapito Enríquez padre y Agapito Enríquez Rosas, su hijo, quienes fueron emboscados y acribillados por haber dado apoyo al ejército durante la búsqueda de Saénz.

El libro es en tono ameno y no debe esperarse un libro de corte académico con herramientas de análisis muy elaboradas ni conceptos ajenos al vocabulario común, así como tampoco esquemas rígidos de exposición; bien al contrario, está dividido por versiones intercaladas tanto de las víctimas de terrorismo como de los guerrilleros. En el pueden encontrarse traiciones, amistades, simpatías y torturas; pareciendo, a veces, más un guión de película que hechos sucedidos realmente en un contexto tan inmediato años atrás; no solo por los hechos que aparecen sino por el mismo estilo de la exposición.

La primera mitad de libro, está dedicada a la descripción y ubicación del empresario Saenz, quien llega a Sonora, procedentes de Chihuahua, bajo la tutela y como socio de don Manuel Lara Mendoza; al independizarse aumenta su fortuna y sus hijos son enviados a estudiar fuera (entre ellos, el ex rector de la Universidad Kino y actual Presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Jorge Saenz).

Describe cómo un día tranquilo los pasajeros de un viejo camión (autobús) es secuestrado y llevado hasta la tienda de Saenz, en San Bernardo; inicialmente, los pasajeros piensan que es una broma, luego, viendo pistolas en mano asumen lo serio del asunto mientras reciben sendas explicaciones de la importancia histórica del inminente secuestro de un terrateniente explotador.

En pleno día y a punta de pistola, ante la sorpresa de niños y adultos, se llevan al patriarca habiendo varios intentos por disparar a los secuestradores, pero los vecinos se abstienen por convicción propia o por el prudente consejo de otros observadores. Aquí aparece una anécdota hilarante muy celebrada en el pueblo durante muchos años hasta la fecha, de cómo uno de los presentes corrió y despareció; hasta que después de pasado el susto lo encontraron arriba de una construcción, sin poder explicar, de forma clara, cómo un hombre de su complexión pudo llegar hasta ahí.

La segunda parte está dedicada al secuestro posterior de los Enríquez Rosas. Familia con grandes extensiones de tierra, de carácter fuerte y decidido. Dada su participación y apoyo en la búsqueda de Saénz, se enteraron que los guerrilleros querían darles caza. Ante las amenazas directas e indirectas planearon mudarse a la ciudad de Navojoa. En los preparativos planearon y avisaron que irían, al día siguiente, a otro de sus ranchos ubicado en la Amapa.

Casi llegando, fueron emboscados y asesinados. El padre con cinco balazos y el hijo, quien junto con su caballo se enredo con arbustos, recibió más de veinte balazos que los destrozaron completamente. Una vez muertos padre e hijo, el resto de la familia sale inmediatamente del rancho dejando muchas pertenencias que posteriormente son tomadas por el grupo guerrillero antes de quemar la casa.

Sobre la guerrilla, Lagarda aporta datos de gran importancia por ser información de primera mano ya que entrevistó a algunos de los implicados en el secuestro y que ahora viven alejados de la política armada en Chihuahua; teniendo por resultado, ricos perfiles biográficos de cada uno de los participantes.

Lo recomiendo tanto a académicos por su invaluable aportación histórica y al resto de la comunidad interesada en conocer el mito, poco divulgado, en particular del grupo armado revolucionario autonombrado Liga Comunista 23 de Septiembre, y en general, de la guerrilla de los setentas quienes aún demandan el esclarecimiento del paradero de los desaparecidos por la Guerra Sucia.

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