El día que México votó en blanco
Thursday, June 11th, 2009La primera vez que me pareció muy interesante esta propuesta fue en el libro “Ensayo sobre la lucidez” de Saramago. En aquella historia, la clase en el poder se pone a buscar culpables sobre semejante atrocidad, al no encontrarlos los crean.
Dice Martínez, el voto en blanco favorece al PRI, contesta Beltrones, es una respuesta a ocho años de gobierno panista, concluye Chucho, no se hagan que entre los dos se repartirán el botín, y así quieren determinar la paternidad de la propuesta.
Han existido varios escenarios en la vida política Mexicana donde se ha anulado el voto, desde aquellos días donde Cantinflas obtuvo una buena cantidad hasta el poblado de Garrapatas en Guerrero donde todo el pueblo votó en blanco.
Votar en blanco es diferente a no votar. No votar es la indiferencia a lo que acontece en nuestro país, es abandonar toda esperanza a que algo puede cambiar, es caldo de cultivo para una sociedad sumisa y agachada. Votar en blanco es una opción democrática, no votar no lo es.
Hay dos formas de visualizar el voto en blanco, como medida o como síntoma. Como medida será insuficiente para cambiar los rumbos del país si no se acompaña de una participación activa en la vida publica. Es salir del anonimato y exigir cuentas, es levantar la voz y señalar el error.
Como síntoma es una respuesta que no pretende nada en si misma. Es una muestra de que las cosas no están caminando y hay descontento, nada más. Qué sigue después? Nadie lo sabe, habrá más síntomas? Lo dudo. Se corre el riesgo de que este síntoma se presente cada 3 años, al final se irá desvaneciendo y no habremos modificado en nada la vida pública del país.
Con nuestra clase política se puede esperar que no haya cambio con el puro hecho de votar en blanco, y es que después de todo, es sólo una manifestación aislada de descontento, qué pasó con las marchas sobre la inseguridad? con el “si no pueden renuncien”?…
Votar en blanco pues, o votar por un partido no servirá de nada. Al menos, claro, que exista una participación real en el escenario político mexicano. Es tener un interés genuino en el bienestar social y actuar en consecuencia. No hay formulas secretas ni brebajes mágicos para cambiar nuestro rumbo, es comprometernos a trabajar y exigir que trabajen los principales empleados del país.